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Educar para ser feliz: ¿es posible?

Finlandia es el tercer país más competitivo del mundo. ¿Por qué? Por el funcionamiento de sus instituciones públicas, su transparencia, su capacidad de innovación, su buen sistema de salud y, su genial sistema educativo.

Este tema tomó relevancia a consecuencia del documental de Michael Moore: "¿Qué invadimos ahora?" en el que buscó descifrar por qué la educación de Finlandia es la número uno a nivel mundial. Esto no siempre ha sido así, pues de acuerdo con el director entrevistado en este documental, hace algunos años la educación del país europeo estaba en el mismo nivel que la de los Estados Unidos, pero algo cambió y te contamos qué.

Toda diferencia entre la escuela y la casa debe ser borrada en la medida de lo posible

El marco de vida está hecho para favorecer esta continuidad: la escuela es un lugar de vida donde los espacios de trabajo son amplios y cómodos (65m ² por aula en promedio). Los alumnos descansan en pasillos de colores cálidos y decorados por trabajos de ellos mismos, sin carreras ni violencia.

Los locales están limpios y se respetan como un segundo hogar. Pareciera que no está en el espíritu de los alumnos la idea de destruir, porque se les dice desde chicos que es su casa y se les integra en el proceso de cuidar la escuela.

Ritmos de aprendizaje adaptados a los niños

A partir de 6 años los niños comienzan normalmente el aprendizaje de la lectura. Antes de esto, en el jardín y en la educación preescolar se pretende sobre todo despertar las aptitudes de los niños, sus habilidades, su curiosidad.

Como una docente nos cuenta en el documental: “Tu cerebro debe descansar de vez en cuando, si lo presionas y sólo trabajas o estudias constantemente, dejas de aprender”. Así que es importante establecer ritmos de aprendizaje y de trabajo acorde a las edades.

Una detección precoz de las desventajas y desordenes del aprendizaje y uso de las ayudas específicas.

Alumnos activos y comprometidos

Sin ninguna “clase magistral”. Siempre alumnos en actividad, solos o en grupo, con profesores que solicitan su participación y se mantienen atentos a sus demandas. Nada hay de extraordinario en esto, hasta parece lógico.

Una libertad de elección delimitada

Una de las características más conocidas del sistema finlandés es la gran libertad de elección dejada a los alumnos para organizar sus estudios. En realidad, esta libertad es progresiva, y está en relación con el grado de madurez de los alumnos. A lo largo de la educación del “ciclo fundamental" (entre 7 y 13 años) los estudios son iguales para todos. Los alumnos comienzan el aprendizaje del inglés a los nueve años; a los 11 pueden elegir otra lengua entre el alemán, el francés, el sueco y el ruso.

También tienen la opción de elegir arte, cocina, cantar, deportes, y actividades que fomentan a “usar mejor el cerebro”.

Evaluaciones que les motiven

¿Cómo evalúa este país a los alumnos? ¿Encontró un medio de que la evaluación no sea igual a una desmotivación o miedo? Acá está otra sorpresa: Hasta los 9 años los alumnos no son evaluados con notas. Sólo a esa edad los alumnos son evaluados por primera vez, pero sin usar “calificaciones numéricas”.

No hay nada nuevo hasta los 11 años. Es decir que en el período equivalente a nuestra escolaridad primaria los alumnos sólo pasan por una única evaluación. Así, la adquisición de los saberes fundamentales puede hacerse sin la tensión de las notas y controles y sin la estigmatización de los alumnos más lentos.

Todas las escuelas son iguales, no importa en donde están

En Finlandia no existe la mejor o la peor escuela, son todas iguales. Es decir, los padres no deben preocuparse en buscar, investigar y matricular a los hijos en una escuela de “élite” como nos pasa en Paraguay cuando queremos una mejor educación. Simplemente eligen aquella “más cercana a su casa”.

La mejor escuela, según ellos mismos lo explican, es la escuela de tu barrio y a ella van los hijos de los ricos que también deben involucrarse en las mejoras, así que eso contribuye a que no haya brechas socioeconómicas y la comunidad educativa de esa escuela, se fortalezca.

No tienen tareas

Y por último, ¡NO TIENEN TAREAS! Porque los niños deben tener tiempo de tener otras actividades, otros hobbies, otras pasiones. También relacionarse con otros les permitirá adquirir mayores habilidades sociales.

Y vos, ¿pensás que largas horas de estar en el colegio y las tareas te ayudaron en algo en 13 años? Finlandia dice lo contrario: el colegio debe ser el lugar en donde debemos encontrar la manera de ser felices.

   
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