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La letra más potente del abecedario: la M

Días pasados, tuve el placer de participar del BMW M Power Tour 2016, de la mano de Perfecta Automotores.

Un evento internacional de alta performance que desembarcó en Paraguay con el único objetivo de ubicar a clientes y amigos de la marca en el centro de una experiencia de conducción al límite.

No estoy seguro de cuándo se inició todo. Es probable que haya sido una cuestión gradual, como un proceso de evolución natural que experimentamos todos los que somos amantes de los autos desde niños; pero definitivamente, sí recuerdo el punto de inflexión y hasta inclusive al victimario: un BMW M3 E30 blanco, idéntico a este. Tal vez fueron las rayas diagonales M a lo largo de su carrocería o puede que haya sido el rugido atrapado bajo el capó, pero ese día comprendí, que si bien existen vehículos capaces de ser instrumento y otros capaces de ser música, solo un M tiene la capacidad de poder ser ambas cosas al mismo tiempo.

No es difícil imaginarse entonces, mi impresión al recibir la invitación al M Power Tour, un evento en el cual conduciría al límite dentro de una pista; no uno, sino tres de los últimos vehículos de la línea M: el M4, la X6 M y en su presentación oficial, el recientemente lanzado M2.

Lead and Follow

La dinámica nos permitió experimentar todos los vehículos M dispuestos para la prueba, no solo como conductores, sino también como pasajeros.

Nobleza obliga, debo admitir que no era mi primer encuentro con estos tres vehículos M. Semanas atrás tuve el privilegio de conducirlos en el amanecer más frío del año, durante una producción audiovisual, pero verlos apostados y listos para rodar en el circuito era completamente distinto.

Conozcan a los verdaderos protagonistas

Luego de aproximadamente 45 minutos de conducción, cada piloto pudo experimentar en detalle tres vehículos con personalidades y temperamentos completamente distintos. A continuación les dejo un pequeño resumen sobre cada uno.

M2: El retorno de la pureza

De los tres, es por lejos, mi favorito. Prometo dedicarle un artículo in-extenso a todas las características que merecen ser contadas de este vehículo; pero para resumir lo que es un M2, primero deberíamos rendirle homenaje a su hermano mayor, el M3. Según Chris Harris, el M3 de los 90’s, es el auto perfecto: divertido, simple y potente. Hoy en día, sin embargo, BMW hizo al M3 “más grande, más tecnológico y más… maduro”. ¿Entonces, qué pasó del M3 que solíamos amar? Aquí es donde entra en escena el hermano más chico de la familia M.

Para empezar, al igual que el M3 de los 90’s, puede ser ordenado con una transmisión manual y viene equipado con un motor N55 en línea de 6 cilindros turbinado, que con sus 365 HP, propulsa al M2 a 100 KPH en solo 4.5 segundos, dejando a su paso el sonido de escape más hermoso de los tres autos. Mucho tecnicismo que puede ser abreviado en solo 6 letras: WOW, BMW.

Nuestra unidad vino configurada con el color de posicionamiento, el azul Long Beach, con el interior de cuero negro y costuras azules, lo cual significa que de acuerdo a la regla #34 del libro de los Fanáticos de BMW, nuestro M2 azul sería simple y llanamente 0.01 milésimas de segundo más rápido que cualquier otro M2 que no fuera azul. No me miren a mí, yo no hago las reglas.

En comparación con su hermano mayor, el M4; el M2 hizo uso de su banda de torque más ancha (desde 1400 RPM) para sentirse no solo más rápido en todas sus vueltas, sino que también considerablemente más ágil, gracias a su menor distancia entre ejes. A todo esto, se le suma que su suspensión transmitía mayor información acerca de la pista que, como resultado, daba a los pilotos un comportamiento más agresivo alrededor del circuito, cada vez que les tocaba la oportunidad de manejarlo. Este fenómeno se repitió una y otra vez a lo largo del día y también con los instructores mexicanos, que lo eligieron como favorito. Uno de ellos, inclusive fue más allá al afirmar: “me divertiría con todos, pero este (M2) sería el auto que compraría para mi uso personal”.

Entonces, manejar el M2 es como correr en una cornisa; sintiendo que se puede perder el balance y caer al vacío en cualquier momento; pero de alguna extraña manera, no perderlo, saliendo perfectamente parado de cada curva, una y otra vez.

M4: La potencia del pedigree

El hermano menor había dejado la vara muy alta. Si bien es cierto que el M4 merece mayor respeto por su pedigree en circuitos, la verdad es que en papel, su mayor distancia entre ejes me hacía dudar acerca de cómo sería su comportamiento en un circuito tan chico y con radios de curva tan cerrados como las del Aratirí. En papel.

Afortunadamente, no había tiempo para leer papeles; este era, a final de cuentas, un verdadero track day, y ya en su primer recorrido por la recta principal, nuestro M4 gris mineral con interior gris claro, hizo uso del gruñido de su escape dejando en claro quién corre en la DTM y quién no.

La segunda gran diferencia fue la aceleración final, producto de los 60 HP adicionales y un turbo extra que potencia al S55; una variación del mismo motor de 3 litros y 6 cilindros compartido en la hermandad M2/M3/M4.

La tercer gran diferencia fue la suspensión; con un comportamiento ágil y deportivo, pero más condescendiente, que otorga la personalidad de kartingal M2. Para ponerlo de manera simple, la suspensión tiene la rigidez que uno esperaría de un vehículo de alta competición, pero cuando lo necesita, ofrece comfort y se reserva muchos detalles del asfalto, una condición ideal para “mimetizarse en las calles de nuestra ciudad”, ¿recuerdan?

Por último, hay una marcada diferencia entre los adicionales que suman a la experiencia de manejo del M4, muchos tal vez no importen en un track day, pero sí lo hacen en el día a día, y sobre todo al ‘papel' que nadie tuvo tiempo de leer; entre las cuales se encuentran unos asientos más cómodos, un interior más refinado, virtualmente infinitos modos de conducción (a diferencia de ‘solo’ tres en el M2), faros LED, cámaras/sensores de estacionamiento de 360 grados y por último, los retrovisores más hermosos que alguna vez BMW haya fabricado.

X6 M: Un veloz oxímoron

Momento de cultura general.

Para presentar a nuestro último vehículo del día (y como pudimos comprobar, no por eso el más lento) primero necesito establecer un concepto básico, un recurso literario llamado “oxímoron”.

Un oxímoron es la combinación de dos palabras o conceptos paralelamente opuestos que generan un nuevo sentido, como por ejemplo, la realidad virtual, el silencio atronador o volviendo a nuestro vehículo: Una camioneta M.

Para toda aquellas personas que a la hora de adquirir su siguiente vehículo tuvieron la difícil tarea de elegir entre grande y rápido, les tengo una noticia. BMW acaba de facilitarles la vida.

Y es que en el mundo de los automóviles estas dos características rara vez conviven en un mismo paquete, con la notable excepción en el caso que dicho paquete tenga una M estampada en celeste, azul y rojo en la parte posterior.

Es por eso que a primera vista, ver a la X6 M y su formidable carrocería blanca calentando el motor para salir a la pista fue en sí, un oxímoron aparte, y uno muy veloz, debo agregar.

¿Qué tan veloz? Como punto de referencia, la X6 M fue el único vehículo en el circuito con el cual pude rebasar la marca de los 200 km/h.

¿Cómo puede entonces el vehículo más grande, pesado y comfortable de los tres, ser el más rápido al final de la recta principal?

Esta pregunta no tiene una sola respuesta, sino 567, en forma de caballos de fuerza; todos encerrados en un motor de 8 cilindros y 4.4 litros que suena como un volcán haciendo gárgaras.

Sí, por supuesto que al final de la recta necesitás tirar un ancla de manera a frenar los más 2300 kilos de masa; pero nada de eso importa, porque una vez que estás en el medio de la curva, la tracción integral xDrive se hace cargo de ingeniarte el mejor plan de escape—a veces inclusive con un poco de *drifting* en las cuatro ruedas como bonus track—mientras vos ni tus 4 otros pasajeros se enteran del lamento de las cubiertas en la comodidad de tu cabina equipada con 16 parlantes Bang & Olufsen.

Celebro la existencia de un vehículo como la X6 M. En el día a día, rara vez necesitaría algo que sea grande y rápido al mismo tiempo, pero admito que luego de esta experiencia me cuestiono por qué elegir entre una u otra, cuando puedo decidir tener ambas.

Gracias a los avances de la tecnología, los diferentes modos de conducción dinámica, la electrónica y las válvulas de escape adaptables, un M puede ser sumamente dócil e inclusive, mimetizarse perfectamente en las calles de una ciudad como Asunción. Dócil… hasta el segundo en el que se enoja. Cuando eso sucede, es mejor contar con suficiente asfalto y caucho para así descubrir un universo marcado por sensaciones fascinantes y potencia extraordinaria.

Que se repita.

  • Foto por : Marko Nara
  • Fragmento del artículo M: La letra más potente del abecedario, por Juan M. Teixidó
   
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