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Paso amargo

Cuando se hace culto de algo que se contó con una cuota excepcional, se corre un riesgo. El partido ante Chile fue un versículo sagrado de todos, protagonistas y espectadores, como el modelo a seguir.

Hasta atletas que no formaron parte de dicho juego, declaraban que había que "jugar así”. Arce lo entendió de la misma forma en el once. Diez apellidos repitieron y Jorge Benítez fue el elegido para reemplazar al lesionado Federico Santander. Lo excepcional es estar 2-0 antes de los diez minutos.

José Pekerman sabía lo que le esperaba. La lesión de James le dio la excusa perfecta para colocar un trío de volantes de marca. Con Carlos Sánchez cerca de los zagueros, Abel Aguilar como interior derecho y Wilmar Barrios, de gran partido, como interior izquierdo, ofrecieron una fuerza que no soportó la Albirroja en su juego ante los trasandinos. Juan Cuadrado por derecha y Luis Muriel por izquierda profundizaban al equipo que tenía a Carlos Bacca como referente ofensivo. La presencia de Yerri Mina se debía a su 1.95 de estatura para desactivar pelotas aéreas.

Paraguay ni pudo intentar llevarse por delante a Colombia. El mediocampo de fuerza pisó mejor el Defensores. La forma en que Carlos Sánchez le puso el cuerpo para que Darío Lezcano vuele sería una metáfora del juego. La Albirroja no sabía qué hacer con el balón. Recuperarlo no tenía sentido ya que la transmisión de incomodidad con la pelota era notoria. Más jugando lejos del único que podía hacer algo distinto, Oscar Romero, quien se contagió y reventó un par por su cuenta. Paraguay recuperó más del triple de balones que Colombia (53 contra 16) pero Colombia acertó más sus pases (201) que el equipo de Arce (194). Se recuperaba para reventarla. Las veces que Colombia fue ofensiva, con Cuadrado como bandera, tuvo mejor criterio.

La pelota parada estuvo a la orden del día. La antesala de la ejecución entre Ayala y Arce le daba un suspenso que no pasaría a mayores salvo el primer córner del segundo tiempo donde Farid Díaz salvó sobre la línea lo que fue el disparo de Lezcano. La dependencia y su correspondiente ineficacia sellaron un primer tiempo para el olvido. Tampoco los laterales donde subía Gustavo Gómez marcaron diferencia. Contra Chile, el primer disparo fue a los cinco minutos. Anoche, demoró media hora para un tiro de Rodrigo Rojas de un rechazo de balón detenido.

Para reemplazar al lesionado Cristian Riveros, Derlis de volante derecho y Ayala de volante central. Dos puestos que según Arce, no corresponde a dichos atletas que demuestran la complejidad que tenía el técnico a esas alturas. Los espacios generados entre la defensa y el mediocampo de Colombia ofrecieron mejores sensaciones. Lucas Barrios mostró mejores movimientos que un apagado Jorge Benítez quien no se mostró ni fue el nueve para hacer olvidar la baja del Ropero. Obligó a un mayor desgaste a Lezcano quien fabricó la mayoría de las faltas. Otro que insinuó mejor fue Cecilio Domínguez quien arrancó por izquierda y terminó por derecha. Oscar de mediapunta, Derlis de delantero, movimientos que lastimosamente ya no tenían el acompañamiento lúcido por el agotamiento físico y que dejan la interrogante de lo que hubiera sido de haber encarado con otro tipo de jugadores y enfoque.

El partido tenía destino de empate a cero. La cabeza decía que no era mal resultado por lo que había sido el juego. El corazón pedía ir a buscar la heroica. En algunos laterales, el primer pensamiento era Da Silva y el segundo, Gómez. El joven pedía ir y el veterano le decía que se quedara. En un partido donde no se puede ganar, hay que evitar perder. El discurso de la localía pesó más. Nadie se animó a cortar una doble pared de Cardona y Bacca. Cuando Edwin superó la línea defensiva, la apresurada salida de Barreto le simplifica al volante ofensivo la decisión. Lo cerca que barre Gómez del golero, ratifica el apuro del guardameta. Ejecución de una fantástica definición que terminó siendo un puñal a la ilusión ya que esta vez la derrota ante Colombia en casa –escenario familiar en las últimas cinco eliminatorias- fue por los puntos.

El peor partido disputado de local en estas Eliminatorias tuvo la consecuencia de la primera derrota en el Defensores que resucita fantasmas del camino a Brasil y obliga a cambiar tanto el discurso –de ganando todos los partidos de local y algún puntito afuera- como el planteamiento de los siguientes juegos del certamen que llegó a su mitad. El equipaje del vuelo a Córdoba tendrá sobrepeso de presión como consecuencia del mal juego y peor resultado.

  • Foto por : AFP`
   
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